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La Inteligencia Artificial Emocional... ¿Estamos preparados?



Existe un robot en China llamado Emotibot capaz de detectar emociones en el 95% de los casos. Los japoneses han diseñado Gatebox que es un acompañante de las vidas solitarias, o el Xian`er que permite tener conversaciones sobre la vida. Elon Musk, el fundador de Tesla, ha creado Neuralink, una empresa que conecta el cerebro humano con un ordenador. Esto son algunos ejemplos de aplicaciones prácticas de la inteligencia artificial en los últimos años.

La inteligencia artificial no es un término nuevo, pero el avance en los últimos años ha sido exponencial. Hasta ahora la tecnología ha permitido a las máquinas hacer de una forma más rápida, eficiente y eficaz lo que los humanos no podíamos hacer.

Desde el final del siglo XX nuestra forma de comunicarnos ha cambiado de forma radical y los avances han sido espectaculares. Los cambios son tan rápidos que el conjunto de las personas que educan a los niños, han tenido que aprender al mismo tiempo o incluso después que ellos.

Aprender a usar la tecnología de forma correcta para evitar peligros como el sexting, el cyber acoso o la tecno adicción ha sido el gran reto de padres, profesores y maestros. Cuando aún no hemos resuelto el problema del todo, parece que viene una nueva revolución tecnológica que no solo nos exige usar bien la tecnología, sino relacionarnos con la tecnología.

La I.A. va a aportar muchas ventajas a la humanidad. En este post me voy a centrar en las implicaciones que el desarrollo de la I.A. provoca las relaciones humanas y en la gestión de las emociones.

Los retos a los que vamos a tener que enfrentarnos tienen que ver con la distinción entre lo que es humano y lo que es artificial. Google ya ha sido capaz de crear una máquina que puede pedir cita en un restaurante sin que la persona que está al otro lado del teléfono sepa distinguir si está hablando con una persona o con una máquina.

Existen máquinas capaces de hacerse pasar por un chico de 13 años en una red social y se han elaborado robots con un alto grado de realismo con quien se puede practicar sexo o mantener una conversación.

En Japón ya se empiezan a detectar casos de jóvenes que pasan más tiempo relacionándose con un robot que con chicos y chicas de su edad. Esto abren grandes interrogantes sobre el efecto de este fenómeno en las habilidades sociales de estos niños cuando se tengan que relacionar con sus iguales. La pregunta que deberíamos plantearnos es:

¿Qué podemos hacer los padres y educadores?

Hacer preguntas antes que dar respuestas

Enseñar a los niños a través de preguntas más que de respuestas. (Las máquinas nos dan respuestas pero normalmente no nos van a preguntar para hacernos pensar)

Aprender a distinguir lo que nos hace únicos.

Podemos preguntarles a los niños que les hace únicos y distintos. Esto les ayudará a descubrir y valorar lo especial de ellos mimos y de las personas que están a nuestro lado.

Fomentar la cooperación

Fomentar relaciones donde sea necesario cooperar o pensar en común para lograr un objetivo común. La solidaridad y la cooperación son algo esencialmente humano.

Expresión de emociones

Permitir expresar emociones sobre todo aquellas socialmente menos atractivas. (tristeza, enfado rabia).

Educación afectivo-sexual.

Cuando los niños empiezan a descubrir la sexualidad podemos ayudarles a valorar todos aspectos de la sexualidad: Físicos, emocionales y relacionales con la otra persona.

Proponer una visión crítica sobre los algoritmos.

Podemos tender a pensar que todo aquello que proviene de algoritmo de una máquina es una verdad absoluta. Para comprender mejor esta idea les propongo el siguiente vídeo. Cayhy O` Neil


Aceptar las imperfecciones.

En las relaciones humanas profundas se produce una aceptación del otro sin intentar cambiarle. Cuando entramos en una interacción con máquinas no esperamos que cometan errores, si no nos gustan las cambiamos y en poco tiempo nos propondrán una versión mejorada. Resulta por tanto complicado desarrollar en una relación con una máquina, algo tan humano como la generosidad, la empatía y la ternura.

Preguntarnos sobre lo esencial del ser humano puede ser una oportunidad para crear vínculos afectivos fuertes y profundos. ¿Estamos preparados?

David González | Psicólogo Col. Nº M-19141

Centro Psicológico Loreto Charques

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