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La gran olvidada. La educación emocional.


La gran olvidada. La educación emocional.

En la última década afortunadamente, poco a poco y de forma tímida va cogiendo fuerza la importancia de educar a los niños en el ámbito emocional, algo que parece tan obvio, durante muchos años ha sido la gran olvidada, como algo que los niños irían descubriendo poco a poco.


Enseñar a los niños y niñas a reconocer y gestionar las emociones, les permite conocerse, incrementar la percepción de control sobre aquello que les pasa y aprender a #automotivarse. Estos son aprendizajes fundamentales para el desarrollo de la autoestima y el autoconcepto. Este aprendizaje es fundamental para que los niños aprendan a reconocer y comprender sus emociones y así saber gestionarlas para poder controlarlas y que no sean las emociones quienes les controlen a ellos. Algo que aun en muchos adultos sigue siendo una tarea pendiente.


Uno de los artículos del tratado internacional de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), que entró en vigor hace más de dos décadas declara:


«La educación del niño deberá estar encaminada a desarrollar su personalidad, sus aptitudes y las capacidades mentales y físicas hasta el máximo de sus posibilidades»


Aún a día de hoy, las materias académicas ordinarias se han centrado en potenciar los aspectos #cognitivos de los niños, restándole importancia a los #sentimientos de los alumnos. ¿Qué más da si el niño tiene tiempo para jugar o para ser feliz o si no sabe gestionar sus emociones, si sabe inglés, es un crack en matemáticas y tiene una media de 9?


Se sabe que uno de cada seis jóvenes sufre algún tipo de problema #psicoemocional, que podría dar lugar a la aparición de algún tipo de trastorno mental. Por lo que los expertos nos encontramos luchando para la incorporación de la educación emocional en los centros educativos desde edades tempranas. Canarias fue la primera comunidad en incorporarla y desde el año 2014, los alumnos de primero a cuarto de primaria (algo es algo), cuentan con 90 minutos semanales de educación emocional en la escuela, siendo una asignatura obligatoria.


Ante los años que estamos viviendo donde se está normalizando peligrosamente la gran presión académica que reciben los niños, con agendas infinitas de actividades extraescolares (robótica, idiomas... etc.) después de su horario escolar, obviamos que la educación emocional que es la base de su futuro.


Es igual (o más) importante que un niño sepa reconocer y gestionar sus propias emociones a que sepa multiplicar, o el año en el que se fundó "X" o los ríos de España. Hacer una prevención primaria, ayudará a mejorar la Salud Mental de los adultos del futuro, garantizando su felicidad y bienestar. Los beneficios del desarrollo de la inteligencia emocional cada vez son más obvios:


  • Desarrollo de la #empatía: La habilidad para comprender emociones se ha relacionado con la activación de sistemas de neuronas espejo, sistema fundamental para la empatía emocional y la comprensión del significado de las acciones ajenas, ya que nos permite sintonizar emocionalmente con los demás.

  • Mejora la capacidad de #atención y la capacidad #reflexiva.

  • Disminuye la posibilidad de la aparición de futuras #depresiones y #ansiedades. El progresivo conocimiento de las emociones les ayudará a adquirir la capacidad de poder regular la manifestación de la emoción y/o modificar un estado anímico, así como su exteriorización.

  • Mejora las #HabilidadesSociales. A medida que el niño crece, las relaciones se amplían y se vuelven más complejas, requiriendo el desarrollo de más habilidades para relacionarse exitosamente. Entre las que se encuentran: expresar deseos y preferencias de forma clara, habilidad para no ser fácilmente intimidado por otros niños, expresar su frustración e ira de forma adecuada, mostrar interés por los demás, ofrecer ayuda a los demás cuando lo necesitan, etc.

  • Mayor calidad de #sueño.

  • Mejor #autoestima y #autoconcepto. El conocimiento de las emociones conlleva a un mayor autocontrol de las mismas. La capacidad de poder decidir cuando una emoción no está siendo positiva otorga al niño/a mayor seguridad en sí mismo.


Además, como afirmó Daniel Goleman autor de la teoría de la inteligencia emocional, “se ha comprobado que las personas de éxito logran su posición a largo plazo no solo por sus conocimientos técnicos y títulos, sino en gran parte gracias a sus habilidades sociales”, el 85% del éxito en el desempeño profesional en la edad adulta se debe al desarrollo de sus capacidades emocionales a lo largo de su vida.


¿Qué podemos hacer nosotros como padres?

  1. Preguntarle cada día cómo está. A veces sin darnos cuenta nos preocupamos más por saber qué ha hecho en la #escuela durante el día que en saber cómo se siente.

  2. Dinámica de lo mejor y peor del día. A las familias que vienen a consulta les recomiendo este juego y la verdad que los #resultados son muy sorprendentes. Durante la cena todos los miembros de la familia tendrán que contar lo mejor y lo peor del día.

  3. No #juzgar a tu hij@. Muchas veces los niños no hablan de lo que sienten por miedo a que se les #riña o #castigue y por #vergüenza. Es más importante ofrecerles #soluciones que castigarles o criticarles.

  4. Normaliza las #emociones. Algunas emociones, como el enfado o la tristeza, están "mal vistas" socialmente. "No llores" "No te enfades que estás muy feo" son frases muy estandarizadas hoy en día. Además, parece que el llorar se relaciona con la debilidad. Por ello, hay que normalizar todas las emociones, porque cada una de ellas, en su justa medida, nos ayudan a conseguir una estabilidad psicológica. No hay emociones buenas y/o malas.

  5. Ver películas o #leer cuentos relacionadas con las emociones.

  6. Los papás también deben hablar de cómo se sienten. A veces nos quejamos de que los niños no cuentan cómo se sienten, Ya sabemos que los niños aprenden por imitación. ¿Qué mejor espejo que tú mismo para que tú hijo aprenda a conocerse a sí mismo y expresar como se siente?

  7. Motívale para que resuelva sus problemas, prestándole ayuda si lo necesita. Analiza con él o ella las diferentes soluciones y analizar cuál puede ser la más efectiva y correcta.

  8. Toma los errores como parte esencial del #aprendizaje y muéstrale #confianza en sus capacidades para que vuelva a intentarlo.

  9. Ayúdale a #conocerse: sus gustos, deseos, necesidades, opiniones, limitaciones, etc.

  10. Enséñale la importancia de #respetar los gustos y las opiniones de los demás, así como a expresar los suyos propios aunque sean diferentes.

  11. Ayúdale a poner palabras a sus emociones y #anímale a expresar como se siente en diferentes situaciones.


Esmeralda Armada Ortega

Psicóloga Col. Nº M-29040

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