• Centro Psicológico Loreto

La ilusión como motor en nuestras vidas.



“La mente no debe llenarse cual recipiente, sino encenderse como fuego.” - Plutarco.

¿Eres conocedor/a de qué te ilusiona?, ¿te das permiso para ilusionarte?, ¿eres consciente de la fuerza movilizadora que produce la ilusión en tu vida?, ¿creas ilusiones nuevas o ya se te ha olvidado?, este #post va dirigido a la ilusión, aquella que nos #empuja, nos #impulsa y nos #activa a conseguir aquello que deseamos.


Cuando somos niños/as la ilusión nos acompaña de forma continua, nos ayuda a soñar y a crear, es una fuerza movilizadora, sentimos que todo es posible, esto nos estimula a luchar por aquello que queremos. Fomentar la ilusión en estas etapas es crucial, el #optimismo representa un ingrediente vital en la consecución de nuestras metas. Además, la imaginación representa uno de los principales factores que alimentan la ilusión.


Sin embargo, la ilusión no es solo cosa de niños, ha de estar presente a cualquier edad. Con el paso de los años, en ocasiones, nos vamos limitando con el peso de las obligaciones, las decepciones, los problemas, pero ¿te has parado a pensar cuáles son tus ilusiones?, ¿te has dedicado a ti mismo/a ese rato?, te animo a coger papel y lápiz y formalizar de manera consciente aquello que te ilusiona, esto te ayudará a soltar pesos y a comenzar a darle forma a tus sueños.


Para obtener este estado emocional necesitamos dos componentes, el deseo por conseguir un objetivo que nos ilusiona y la creencia positiva de que podemos llegar a conseguirlo. Cuando ambos se aúnan aflora la creatividad, la motivación, la alegría, el optimismo y los esfuerzos por lograr nuestra ilusión.


Cuando te haces cargo y responsable de tu felicidad, te alejas de la pasividad, activas esa parte de ti que te lleva a tomar conciencia de aquello que quieres conseguir para diseñar e implementar nuevas acciones, generas tu plan de acción. La ilusión contiene tanta fuerza que es capaz de ayudarnos a superar aquellos obstáculos con los que podemos encontrarnos, nos estimula y nos energiza.


Cuando vivimos ilusionados/as por algo en concreto y fluimos con ello, esa sensación de felicidad, de alegría, de plenitud, va a repercutir en positivo en otras facetas de nuestra vida, despierta en nosotros el #entusiasmo.


Además, es una emoción contagiosa, tenemos la capacidad de contagiar a nuestro alrededor de ilusión, y hoy más que nunca, es vital. Los estados de ánimo positivos nos ayudan a percibir más positivamente a los demás, a enfrentar mejor los hechos del día a día, despierta nuestra creatividad y nos favorece en la toma de decisiones.


Te animo a visualizarte al detalle en aquello que quieres conseguir, tanto en el objetivo como en el proceso para llegar a él: ¿un viaje?, ¿una mejora en tu estado físico?, ¿aprobar un examen?, ¿conseguir un trabajo? Cuando visualizamos, traeremos a nuestra mente una imagen lo más real posible de lo que queremos conseguir, de esta forma activamos las mismas regiones cerebrales que si ocurriera en la realidad, esto nos ayuda a creer, a crear, nos genera confianza y nos aporta persistencia.


Con el paso de los años vamos cambiando y será importante renovar nuestras ilusiones y mantenerlas vivas, no hay edad para dejar de ilusionarnos, evolucionarán con el transcurso de nuestras vidas, esto solo puede traernos cosas buenas, ¡¡¡que el motor de la #ilusión no pare!!!


Esther Cazalla Briz

Coach acreditada por ASESCO

Centro Psicológico Loreto Charques

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