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Personalidad múltiple.



Es un tema muy recurrido en películas. Personas con alter egos que se alternan en el control del cuerpo. En algún momento todos nos hemos preguntado si pasa de verdad, o es solo producto de la imaginación de un guionista creativo. Yo mismo dudaba de su existencia hasta que lo encontré en consulta. Siempre pensé que era un invento americano para evitar la cárcel.


Como casi siempre, las películas de Hollywood lo exageran todo. Hay que hacerlo todo espectacular, para conseguir espectadores. Pero hay una base de realidad detrás.

Es verdad que es un trastorno con una incidencia escasísima. Para que se dé, al estilo de las películas, hay que sufrir años y años de malos tratos, psicológicos, físicos, abusos sexuales... desde niño, hasta bien entrada la adultez. Es imprescindible que se produzcan desde niño. Tienen que ser mantenidos en el tempo durante muchísimos años. Puedes estar tranquilo. Sí has tenido una niñez más o menos sana, por mucho que tuvieras experiencias horribles en la actualidad, no desarrollarías esta patología. El sistema nervioso del niño está en formación, lo que lo hace vulnerable. El cerebro adulto, aunque es moldeable, no puede “romperse” hasta ese punto.


Lo que si puede pasar, si has tenido una niñez con experiencias traumáticas dentro de la familia: malos tratos directos, o presenciar malos tratos de la pareja de tu madre a ésta, violaciones por parte de tu tío, que te cuida cuando tu madre se va al trabajo... se pueden desarrollar fenómenos que estarían en una línea continúa entre un trastorno de estrés postraumático (pesadillas, flashbacks, crisis de pánico ante cosas que me evocan la situación) y el trastorno de identidad disociativa, que es como se denomina ahora al trastorno de personalidad múltiple (distintas personalidades que se alternan).


Estos fenómenos son muy variables, pero siguen una estructura concreta común que te voy describir. Son más comunes que algo tan grave como tener personalidades múltiples, aunque siguen siendo también de una incidencia bajísima, y se confunden con otras dolencias.

Si papa llegaba borracho por la noche, y te viste obligado a defenderte, la parte de ti que se encarga de la rabia/lucha, o bien del miedo/huida se activa. De pequeño tu cerebro no funciona de forma conjunta, cuanto más pequeño, más fraccionado está el cerebro, se integra según se desarrolla, consiguiendo un funcionamiento como una sistema completo más o menos sincronizado. Así que esa parte “emocional” de tu cerebro, si se activa de forma reiterada y en una intensidad excesiva (traumática) cuando eres niño, hace que se desarrolle y fortalezca, de manera independiente al resto del cerebro. Noche tras noche, año tras año, esta parte “emocional” escindida, acumula recuerdos, pensamientos, sentimientos, sensaciones en el cuerpo. Esto va generando progresivamente una unidad independiente de funcionamiento dentro de ti, especializada en la lucha, o en la huida, es decir, o está enfadada, o tiene miedo. Hay muchas más partes, tantas como mecanismos de adaptación tiene nuestro cerebro: responsabilidad/culpa, capacidad de apego/cariño, paralización con anestesia, perfeccionismo/crítica, hipervigilancia... absolutamente todos poseemos estos recursos, si mediante experiencias traumáticas reiteradas se activan, todos ellos se pueden desarrollar.


No te preocupes si te pasa algo de lo que vas a leer en este artículo. Si ya has salido del entorno de malos tratos, estos fenómenos no van a más, y se pueden revertir con psicoterapia, al contrario que otras patologías.


El desarrollo de estas partes emocionales sigue un proceso que, simplificando, se puede describir en unas pocas fases:


  1. #Flashbacks, #pesadillas, #emociones muy fuertes e impulsos que no te parecen tuyos, que vives como incoherentes, sin origen razonable. Va acompañado de crisis de angustia. Sería el paso siguiente al trastorno por estrés #postraumático. En este último, entiendes que es lo que ha desencadenado el recuerdo, el impulso o la emoción, pues has reaccionado frente a algo relacionado con el trauma original (has visto un coche rojo, y tuviste un accidente en un coche rojo).

  2. Pensamientos muy fuertes, intensos, intrusivos y reiterados, que no responden a razonamientos lógicos, acompañados de esa #emoción e #impulso ajenos a mí. Es muy fácil de confundir con un trastorno obsesivo compulsivo. Suelen ir acompañados de crisis de angustia, pero no de rituales o compulsiones. Se suelen calmar con autolesiones (rascarse hasta hacerse heridas y/o cortes). Se confunde en este último caso con el trastorno límite de #personalidad.

  3. Esos #pensamientos “fuertes” pasan a tomar la forma de tu propia voz (alucinaciones auditivas), como una segunda voz interior, dejas de tener un monólogo interno, que sería tu propio pensamiento, para tomar la forma de un dialogo, con una o más voces internas, que tiene la forma de tu propia voz, pero que piensan y sienten diferente, y están en un estado emocional concreto y diferente cada una de ellas. Es muy difícil de detectar en consulta, porque al ser la propia voz del paciente, y haberlo vivido desde la infancia, piensan que es su pensamiento y que es algo normal, que le pasa a todo el mundo. La clave está en indagar acerca de una segunda voz interior. Una voz que te contesta cuando le hablas, y piensa y percibe la realidad diferente a como la percibes tú. En ocasiones hay alucinaciones visuales, en forma de sombras, generalmente al atardecer. No es casualidad, pues muchos de los malos tratos se dan cuando el maltratador llega a casa, tras la jornada de trabajo, o se mete en la cama por la noche contigo. El momento del día, también es un estimulo evocador del trauma. Se sigue confundiendo con un trastorno obsesivo compulsivo. Como hay giros constantes de estado emocional, también se confunde con trastornos el estado del ánimo (trastornos depresivos y bipolares).

  4. En un momento dado, estas segundas voces interiores, mutan y dejan de ser tu voz. Pueden tener cualquier edad, sexo, tienen su propia personalidad, y a estas alturas ya tienen conciencia de sí mismas. Pueden tener su propio nombre, e incluso el sentimiento de ser ajenas físicamente, de tener su propio cuerpo. Suelen ir acompañadas de alucinaciones visuales, es decir, el paciente les ve. Suele confundirse en consulta con esquizofrenia. A diferencia de esta última, el paciente casi siempre sabe que se trata de alucinaciones, o voces, que solo ve y escucha él. Al ser así, lo ocultan por miedo a que les tachen de locos, les mediquen, les internen...hay estudios que dicen, que de media, se tarda en diagnosticar estos trastornos en el espectro de lo disociativo, unos seis años, desde que piden ayuda y entran en el sistema sanitario.

  5. En una fase posterior, se dan fenómenos en situación de crisis, en las que esta parte emocional, es ya tan estructurada, compleja y consistente, que es capaz de, en estos momentos concretos, hacerse con parte del control del cuerpo, o con el “sistema ejecutivo” completo. El paciente describe situaciones como: “no fui yo, mi propia mano tomo el control y me cortó”, “no recuerdo nada de lo que pasó” (en situación de explosión de agresividad incontrolada, o miedo extremo en el que se esconde y se acurruca en posición fetal…), “no recuerdo haber tenido esa conversación contigo”, “tengo escritos que no recuerdo haber hecho yo”...Se confunde mucho con llamadas de atención, manipulaciones, mentiras para eludir castigos u otro tipo de consecuencias.


Es un tema muy interesante. En el próximo artículo describiré el tratamiento. Si te ha interesado, te recomiendo algunos libros imprescindibles.


Si eres #paciente:

- “No soy yo”, de Anabel González.

- “Introducción al modelo de los sistemas de la familia interna” de Richard Schwartz.


Si eres #psicoterapeuta:

- “El yo atormentado “ de Onno Vander Hart, Ellert Nijenhuis y Katty Steele.

- “Trastornos disociativos” de Anabel González.

- “La terapia del self” de Jay Earley.


Javier Hernández Matas | Psicólogo Col. Nº M-20253

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