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Responsabilidad y resolución de problemas


Responsabilidad y resolución de problemas

Resulta mucho más sencillo buscar culpables cuando las cosas se ponen difíciles, que asumir la #responsabilidad y #afrontar el #problema. Es un recurso ancestral, rápido y fácil, que puede aliviar a corto plazo el sentimiento de culpa, pero que tiene una doble cara. Poniendo la responsabilidad fuera, también estamos entregando el poder a los demás. Estamos perdiendo la sensación de control, que a largo plazo puede dar lugar a sensación de indefensión y de falta de recursos ante el entorno.


Buscando culpables nos quedamos atrapados en el problema. Entramos en un juego en el que no solo no se resuelve el problema, sino que destruimos nuestras #relaciones #familiares, #profesionales o #sociales. Atacamos a terceros, buscando quien lo ha hecho peor, echando en cara asuntos del pasado y compitiendo por quien le debe más a quién.


Esto nos desvía de pensar en los resultados que realmente queremos. Los objetivos iniciales, poder aprender de lo que ha fallado, tal vez poder buscar modelos por los que guiarnos…

Para poder ser más efectivos a la hora de superar trabas, ser capaces de preservar, incluso mejorar nuestras relaciones sociales, nuestro sentimiento de capacidad, sensación de control y por lo tanto nuestra #autoestima, es mucho mejor centrarse en la resolución del problema. Uno solo cada vez, sin echarnos las cosas en cara y volver al pasado, centrándonos en el aquí y el ahora.


Según el modelo de D´Zurilla para la resolución de problemas, hay cinco fases a seguir:


  1. Orientación general al problema: Entender y aceptar que los problemas son parte de la vida, y que podemos escoger estar bien, sin que las cosas transcurran como nosotros esperamos o deseamos. Así reducimos la #frustración y somos capaces de entrar afrontando el problema de una manera más #reflexiva y #racional.

  2. Definición del problema: recogiendo la información más relevante, estableciendo una meta final, buscando resultados positivos, o al menos, lo menos negativos posibles para todos los implicados. Es probablemente la parte más importante, pues si el problema no está bien definido, lo más probable es que las estrategias no sean correctas.

  3. Generación de soluciones alternativas: en una lluvia de ideas, valorando todas las alternativas posibles, por absurdas que puedan parecer.

  4. Toma de decisiones: anticipando los resultados de cada estrategia, comparándolos y preparando un plan de acción.

  5. Ejecución y verificación de la solución: llevar a la práctica la #estrategia, observación de los #resultados, #autoevaluación de la cercanía al resultado esperado. Si la estrategia ha sido #exitosa es importante que nos reforcemos o felicitemos por ello. Si el resultado no ha sido el esperado, retomamos los pasos desde el principio.


Esta es la técnica de solución de problemas más sencilla, muy efectiva, que puede devolvernos el control de la situación, empoderarnos y optimizar nuestras relaciones sociales, tanto en trabajo, como en familia. Otros autores como Giorgio Nardone plantean otras fases, que hacen que el proceso sea algo más sofisticado, pero merece la pena conocerlas. Este autor habla del análisis de los intentos históricos fallidos para resolver el problema, porque así sabemos que no hay que volver a intentar, o poder ver que estrategias supusieron una aproximación, aunque no tuviera un éxito total. Para poder abordar la resistencia al cambio que a veces nos acecha, resulta útil preguntarnos: “Si quisiera empeorar la situación ¿cómo lo haría?”. Generalmente la respuesta suele ser, seguir haciendo lo mismo que hasta ahora. Otro recurso es imaginar el escenario ideal, para poder establecer bien el objetivo, e incluso analizar los efectos colaterales no deseados de alcanzar el éxito. También anima a desmenuzar el problema, en problemas aun más pequeños, de tal forma que incluso emocionalmente, es más sencillo abordar pequeños problemas atajables, que un enorme problema que puede llevarnos al bloque, la desesperación o el abandono.


En cualquier caso, decidas aplicarlo en su forma más sencilla, o investigues estrategias más complejas, puede ser interesante afrontar las dificultades resolviendo los problemas, trabajando en equipo, fortaleciendo tus vínculos sociales y familiares. Aumenta la sensación de control y la autoestima, permitiéndote ser más feliz en un mundo en el que los problemas forman parte inevitable de la vida.


Javier Hernández Matas | Psicólogo Col. Nº M-20253

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