En el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), además de los síntomas clásicos (inatención, impulsividad e hiperactividad), existe un componente menos visibilizado, pero clínicamente relevante: la desregulación emocional. Dentro de ella, una de las manifestaciones más intensas es la disforia sensible al rechazo (DSR).