Buscando alejarnos de los modelos autoritarios e intransigentes del pasado, muchos hogares han adoptado un enfoque centrado en la empatía, el afecto y el respeto hacia la individualidad de los hijos. Sin embargo, en el camino hacia esa democratización del hogar, se ha producido en ocasiones un fenómeno no deseado: la difuminación de los límites y la consolidación de una permisividad donde da la impresión de que «todo se vale».