Cuando hablamos de TDAH, lo habitual es pensar en dificultades para mantener la atención. Sin embargo, hay una experiencia que muchas personas describen y que, en cierto modo, parece ir en la dirección contraria: momentos en los que la atención no solo se mantiene, sino que se intensifica de forma muy marcada.
Las personas con Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad sufren esta percepción alterada del tiempo de manera habitual. Y es que para un cerebro con TDAH las dificultades para estimar el tiempo que pasa son reales, y tiene que ver con su funcionamiento a nivel neurológico.