El enmascaramiento del TDAH en mujeres: una realidad invisible que merece atención.
- Centro Psicológico Loreto
- hace 3 días
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El enmascaramiento del TDAH en mujeres: una realidad invisible que merece atención.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que puede afectar a personas adultas y a niños. Hoy en día, sabemos que el TDAH es mucho más diverso y complejo de lo que se pensaba antes, cuando este trastorno era vinculado sobre todo con niños inquietos y disruptivos. Además, sabemos que no todos los individuos lo experimentan de la misma manera. El género es uno de los elementos más significativos en esta diversidad.
El DSM-5-TR y otros manuales diagnósticos identifican el TDAH como un trastorno caracterizado por síntomas de hiperactividad, impulsividad e inatención que afectan de manera importante la vida en términos laborales, académicos o sociales. No obstante, la manera en que estos síntomas se manifiestan puede ser muy diferente entre hombres y mujeres, así como entre chicos y chicas.
Durante años, se pensó que el TDAH era un trastorno "masculino". Los datos tradicionales indicaban que el diagnóstico era dos o tres veces más frecuente en niños que en niñas. Sin embargo, estudios recientes indican que esta disparidad podría ser en parte producto de un sesgo en la identificación y el diagnóstico.
En los niños, el TDAH tiende a mostrarse de manera más evidente. En el salón de clases, se vuelve evidente la impulsividad y la hiperactividad: levantarse de manera constante, entrometerse, hablar demasiado, tener problemas para esperar su turno. Este comportamiento es disruptivo, por lo que es más probable que lleve a una evaluación.
Por otro lado, en muchas niñas, los síntomas de inatención son la manifestación principal del TDAH. Pueden dar la impresión de estar distraídas, soñadoras o desordenadas; y habitualmente no crean conflictos en su entorno. A menudo por ello esto hace que su dificultad pase más desapercibida.
Las niñas con TDAH generalmente intentan ajustarse a las normas sociales. Desde una edad temprana, se les transmiten mensajes culturales que aprecian la responsabilidad, la calma y la obediencia. En consecuencia, muchas de ellas idean métodos de compensación para encubrir sus dificultades.
De hecho, es mucho más habitual de lo que creemos encontrarnos con el llamado “enmascaramiento” de los síntomas del TDAH, principalmente en mujeres. El enmascaramiento consistiría en ocultar o compensar la sintomatología, como mecanismo de adaptación a su entorno.
Las mujeres en general sufren más presión social y cultural, principalmente a la hora de manifestar ciertos comportamientos. Desde muy pequeñas es más habitual que ellas reciban más mensajes como: “Siéntate bien”, “No interrumpas”, “Compórtate como una señorita”, “Esfuérzate más”, etc.
Por otro lado, sus compañeros varones suelen manifestar el TDAH de forma más visible podríamos decir. Suele llamar la atención su inquietud/ hiperactividad motora, las conductas disruptivas, los conflictos en el aula o con sus progenitores, etc. Podríamos decir que en general los varones exteriorizan más lo síntomas. Por el contrario, las mujeres manifiestan con mayor frecuencia síntomas como perderse en sus pensamientos, interiorizar los conflictos, olvidar tareas que compensan con un esfuerzo extremo, etc.
Es más habitual en el género femenino que la educación incida en aprender la importancia de “deber encajar”, “observar antes de actuar”, “imitar comportamientos”, “reprimir la impulsividad", e incluso aprenden de manera muy temprana a disimular su distracción. Muchas veces ni ellas mismas son del todo conscientes de estas estrategias de enmascaramiento que han venido desarrollando durante años, y que en muchas ocasiones “esconden” un TDAH.
Así el resultado es un perfil menos evidente en numerosas ocasiones, pasando más desapercibidas y sin que su alrededor se detecte la necesidad de evaluar o valorar ese funcionamiento.
El enmascaramiento puede adoptar muchas formas: un perfeccionismo extremo, necesidades de control, excesiva preparación sobreprotección, listas interminables para miles de cosas, horas adicionales para cumplir con los plazos o con todas las tareas, revisiones interminables de tareas poco complejas, baja autoestima y percepción de autoeficacia, ansiedad constante por cometer errores, incluso sufrimiento del “síndrome del impostor”, y un largo etcétera.
A los ojos de los demás puede parecer mujeres sumamente organizadas, exitosas y responsables. Sin embardo el coste emocional es elevadísimo y se encuentran agotadas física, emocional y cognitivamente.
Es habitual que reciban diagnósticos erróneos como ansiedad generalizada, burnout, depresión, etc. Aunque es verdad que éstos pueden coexistir, el tdah subyacente no es identificado, y por lo tanto no es abordado correctamente.
El TDAH no diagnosticado no implica falta de capacidad, sino que implica falta de comprensión adecuada.
La evaluación especializada es clave. El enfoque tradicional puede pasar por alto el enmascaramiento. No todos los profesionales están formados en TDAH femenino. Por todo ello es fundamental acudir a centros especializados.
Ana Ruiz Montoya
Psicóloga Col. Nº M-16245
Centro Psicológico Loreto Charques




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