Es habitual que reciban diagnósticos erróneos como ansiedad generalizada, burnout, depresión, etc. Aunque es verdad que éstos pueden coexistir, el tdah subyacente no es identificado, y por lo tanto no es abordado correctamente.
Hoy en día, en una sociedad tecnológica que convive con pantallas las 24 horas del día, muchas personas sienten que nunca “se desconectan”. Los correos, mensajes y notificaciones aparecen a cualquier hora, haciendo que el trabajo y la vida personal se mezclen y se haga complicado disfrutar de un equilibrio emocional.