El burnout en la era del “siempre conectados”.
- Centro Psicológico Loreto
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El burnout en la era del “siempre conectados”.
Hoy en día, en una sociedad tecnológica que convive con pantallas las 24 horas del día, muchas personas sienten que nunca “se desconectan”. Los correos, mensajes y notificaciones aparecen a cualquier hora, haciendo que el trabajo y la vida personal se mezclen y se haga complicado disfrutar de un equilibrio emocional.
Esta cultura de estar siempre disponible puede causar un agotamiento mental profundo, la cual recibe el nombre de burnout digital. Este artículo explica qué es, cómo se relaciona con la hiperconectividad y por qué es tan importante para nuestra salud mental.
¿Qué es el burnout?
El burnout es un estado de agotamiento emocional, mental y físico causado por una situación de estrés prolongado, especialmente en contextos laborales.
No es solo un cansancio habitual, sino que implica sentir que no puedes más, perder motivación e incluso desconectarse de lo que haces por sentir apatía o irritabilidad. El burnout ya se reconoce como un problema de salud relacionado con el trabajo.
Cómo la hiperconectividad lo empeora.
La hiperconectividad se refiere a estar permanentemente conectados a tecnologías como teléfonos móviles, correos, apps y plataformas laborales. En muchos trabajos y estilos de vida modernos no se establecen horarios claros para los trabajadores en los que se pueda dejar de responder. Las notificaciones interrumpen constantemente y la frontera entre lo laboral y lo personal desaparece.
Este estado de estar siempre disponible genera el denominado tecnoestrés y puede contribuir directamente a síntomas de burnout, ya que no deja espacio para el descanso, el ocio o el permiso para relajarnos.
El concepto de “teletrabajo” que tuvo su auge tras la pandemia de 2020 nos ha traído flexibilidad y comodidad en muchos casos, y sin embargo genera otras desventajas. Cuando trabajamos desde casa, desaparece la separación física entre “lugar de trabajo” y “lugar de descanso”. El cerebro asocia el mismo espacio con obligaciones, lo que hace que siga en “modo trabajo” incluso fuera del horario laboral.
¿Por qué es un problema para nuestra mente?
Cuando no desconectamos, el cerebro no descansa y nuestro sistema nervioso entra en un modo alerta continuo. Esto genera fatiga emocional y tenemos la sensación de que incluso sentados en el sofá, en el parque o haciendo actividades de ocio no estamos tranquilos.
Esta hiperconectividad no solo influye en nuestro descanso, sino que afecta a la calidad de vida y las relaciones sociales.
Por un lado, estar constantemente pendiente del móvil fragmenta la atención y hace que no estemos del todo presentes con la persona que tenemos delante.
Por otro lado, el abuso de las pantallas reemplaza momentos importantes cuando comemos mirando al teléfono, conversamos mientras respondemos algún mensaje o nos sentamos con nuestra pareja y cada uno mira sus redes sociales.
Además, la sobreestimulación constante satura el sistema nervioso y cuando estamos agotados tenemos menos paciencia, respondemos con más irritación y nos cuesta empatizar.
Paradójicamente, estar “siempre conectados” nos puede hacer sentir más solos.
¿Cómo prevenir el burnout?
En esta era digital de estar “siempre conectados”, es importante buscar estrategias que nos ayuden a prevenir el estrés y la sobrecarga mental. A continuación, se presentan algunas pautas:
Define límites digitales claros: Establecer horarios sin pantallas es fundamental, especialmente antes de dormir, en reuniones sociales o durante las comidas. Además, está la opción de desactivar las notificaciones no esenciales como correos o aplicaciones de trabajo fuera del horario laboral.
Desconexión mental del trabajo: Es importante marcar el final de la jornada con una rutina de cierre. Si estás trabajando desde casa se pueden implementar conductas como apagar y cerrar el portátil, anotar las tareas pendientes para el próximo día o cambiar de espacio físico. Se recomienda trabajar en una habitación diferente a la que se emplea para descanso y si no es posible salir de casa al terminar para hacer otra actividad, aunque sea por un corto tiempo para cambiar el chip. Actividades tan simples como sacar a tu mascota a pasear, o salir a hacer la compra pueden ayudarnos a desconectar mentalmente de las tareas laborales.
Cuida tu salud física: Se ha demostrado que tener una buena rutina de sueño y alimentación favorece el equilibrio de nuestro cuerpo, y acompañado de ejercicio físico ayuda a prevenir el estrés. No es necesario “matarnos en el gimnasio” ni obligarnos a salir a correr en ayunas. Simplemente caminando regularmente o haciendo alguna actividad física que disfrutemos nuestro cuerpo aumenta su energía y reduce la ansiedad.
Fomenta conexiones humanas reales: Hoy en día, con trabajo en remoto y las redes sociales, no es raro que pasemos días sin ver a nadie de forma presencial. Tenemos la sensación de haber socializado, pero la realidad es que los seres humanos necesitamos de una interacción presencial de calidad. Es más valioso para nuestro bienestar emocional hablar con familiares y pasar tiempo con amigos o colegas de confianza.
Gestiona la información: Está claro que tenemos más acceso a la información desde que internet y las redes sociales llegaron a nuestras vidas. No obstante, en función de cómo manejemos esta información puede ser beneficioso o, todo lo contrario. Debemos tener en cuenta que no todas las fuentes son fiables, por lo que es importante hacer un cribado de aquello que vemos o leemos con una mirada crítica. Asimismo, es importante que nos preguntemos si lo que estoy consumiendo es algo que me aporta algún conocimiento relevante o me está drenando a nivel psicológico. Existen herramientas de productividad digital que podemos utilizar para bloquear ciertas apps y poner límites de tiempo en las redes.
Busca equilibrio, no perfección: Recordar que desconectarse no es pereza, sino autocuidado activo. El descanso forma parte del trabajo y productividad también. De la misma forma que nuestro cuerpo necesita dormir una cantidad de horas para recuperarse y seguir funcionando al día siguiente, nuestra mente necesita que le demos este descanso para rendir de manera óptima y sana.
Conclusión
Vivimos en una época donde la tecnología está en todas partes, y eso indudablemente genera muchas ventajas como la flexibilidad, el acceso fácil a la información o el trabajo remoto.
Sin embargo, también implica un riesgo claro para nuestra salud emocional si no somos capaces de poner límites. Entender el burnout en la era digital y aprender a desconectarnos es esencial para vivir de forma más saludable y equilibrada.
Ana I. Bonito Mateos
Psicóloga Col. Nº M-36648
Centro Psicológico Loreto Charques




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