El papel de la “Neurodivergencia” en nuestra sociedad actual.
- Centro Psicológico Loreto
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El papel de la “Neurodivergencia” en nuestra sociedad actual.
En los últimos años, el término neurodivergencia ha ido ganando presencia en el ámbito social, clínico y educativo. Cada vez más personas se identifican, o son identificadas, como neurodivergentes; lo que abre un abanico de infinidad de cuestiones: ¿Qué significa realmente? ¿Qué papel juegan el diagnóstico y las etiquetas? ¿Cómo todo esto puede ayudarnos a vivir mejor?
¿Qué es la neurodivergencia?
La neurodivergencia hace referencia a las variaciones en el funcionamiento neurológico del ser humano, incluyendo condiciones como el TDAH, el Trastorno del Espectro Autista (TEA), la dislexia o la discalculia, entre muchas otras. Desde el enfoque de la neurodiversidad, estas diferencias no se entienden únicamente como déficits o problemas, sino como formas distintas de percibir, procesar y relacionarse con el mundo. Este nuevo enfoque, favorece una mirada más humana, contextual y compasiva con nosotros/as mismos/as y con los demás.
Diagnóstico o identificación: ¿Sí o no?
El diagnóstico psicológico suele generar ambivalencia. Por un lado, existe el miedo a quedar reducido a una etiqueta o a ser visto/a solo desde las dificultades. Sin embargo, para muchas personas, poner nombre a lo que les ocurre resulta reparador y terapéutico en sí mismo: permite comprender experiencias pasadas, aliviar la culpa o la autoexigencia excesiva asociadas a las dificultades y acceder a apoyos ajustados a sus necesidades reales.
La cuestión no es el diagnóstico en sí, sino el uso que hacemos de él. Un diagnóstico o identificación puede ayudarnos de múltiples maneras, pero también puede volverse muy limitante. Si lo utilizamos para argumentar y justificar todo lo que nos sucede, puede mantenernos (muchas veces inconscientemente) en una posición de bloqueo o indefensión. Ello limita la capacidad de cambio que tiene de manera intrínseca el ser humano, favoreciendo creencias como “yo soy así” y cayendo en formas de indefensión aprendida (da igual lo que yo haga, que nada va a cambiar).
Sin embargo, en muchas personas, reconocer la neurodivergencia suele generar un profundo sentimiento de validación. Crecer sintiéndote fuera de lugar o que “hay algo malo en mí” tiene un profundo impacto emocional. Por ello, comprender nuestro funcionamiento neurológico nos permite reinterpretar nuestra historia con mayor compasión y comprensión. Cambiar la narrativa de nuestra vida ayuda a sanar las partes internas que albergan ese sufrimiento.
Un diagnóstico o identificación no debe ser un punto final, sino un punto de partida. Con ayuda terapéutica, podemos conseguir:
Adaptar nuestros entornos a nuestras singularidades.
Aprender estrategias de autorregulación más adaptadas a nuestro funcionamiento sensorial.
Establecer límites más adecuados a nuestras necesidades.
Tomar decisiones más acordes a nuestro funcionamiento neurocognitivo.
Comprender la función que tienen las estrategias compensatorias utilizadas.
Desarrollar un lenguaje interno más compasivo con uno/a mismo/a.
Buscar acompañamiento psicológico especializado son algunas de las acciones que pueden mejorar el bienestar. De esta manera, el autoconocimiento se puede convertir en un motor de cambio más pragmático, contextualizado y coherente con los valores, las necesidades y particularidades de cada individuo.
Neurodivergencia y Redes Sociales:
Es importante recordar que el contenido de las redes sociales no sustituye una evaluación profesional. Actualmente, nos inundan los vídeos con mensajes como: “si cumples estos 10 rasgos, tienes TDAH”. Por el contrario, sentirse identificado con los rasgos de TDAH no implica necesariamente tener TDAH. Es por ello que, cuando hay malestar, acudir a un/a profesional que realice una correcta evaluación, e intervenga en casos de necesidad, es la forma más responsable de llevar a cabo el proceso.
Conclusión:
Hablar de neurodivergencia implica abrir espacios de comprensión sin reducir la identidad. Cuando el diagnóstico o la identificación se utiliza como una herramienta, y no como una limitación, éste puede favorecer el autoconocimiento, el cuidado personal y la toma de decisiones más coherentes con las propias necesidades. Pues comprender, en muchas ocasiones, ayuda a sanar.
Lorena Cebrián
Psicóloga Nº Col. M-41425
Centro Psicológico Loreto Charques




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