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Cómo hablar con tu hijo sobre el TDAH: desmontando mitos desde la comprensión.

  • Foto del escritor: Centro Psicológico Loreto
    Centro Psicológico Loreto
  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura
Cómo hablar con tu hijo sobre el TDAH: desmontando mitos desde la comprensión.

Cómo hablar con tu hijo sobre el TDAH: desmontando mitos desde la comprensión.


Cuando un niño o adolescente tiene un diagnóstico de TDAH, una de las dudas más frecuentes en las familias es si conviene hablarlo con él y de qué manera hacerlo. Aparecen miedos comprensibles: que se sienta diferente, que se etiquete, que su autoestima se vea afectada. Sin embargo, la experiencia clínica nos muestra que, cuando se aborda con un lenguaje adecuado y respetuoso, hablar del TDAH suele ser un elemento de protección emocional, no de riesgo.


Muchos niños con TDAH, incluso antes de conocer el diagnóstico, ya sienten que algo no encaja. Se esfuerzan, pero reciben correcciones constantes; intentan hacerlo bien, pero se frustran con facilidad. Cuando no hay una explicación clara, es habitual que interpreten estas dificultades como un fallo personal. Por eso, poner palabras a lo que ocurre les ayuda a comprenderse mejor y a reducir la sensación de culpa.


Hablar del TDAH no significa centrar la mirada en la dificultad, sino ofrecer un marco que permita entenderla. El TDAH no tiene que ver con la falta de ganas, de interés o de educación. Se trata de una condición del neurodesarrollo que influye en la forma en la que el cerebro regula la atención, la impulsividad y, en muchos casos, las emociones. Explicarlo así permite que el niño deje de pensar que “no puede” o “no es suficiente” y empiece a entender que necesita apoyos y estrategias diferentes.


Uno de los mitos más extendidos es que poner nombre a lo que ocurre supone colocar una etiqueta. En realidad, lo que suele resultar dañino es crecer sintiéndose incomprendido. Cuando el diagnóstico se explica de manera cuidadosa, adaptada a la edad y sin dramatizar, el niño suele experimentar alivio. Comprender qué le ocurre abre la puerta a soluciones y le permite sentirse acompañado en lugar de señalado.


También es importante transmitir que el TDAH no define quién es el niño ni determina su futuro. Es solo una parte de su funcionamiento, no su identidad. Hablarlo desde este enfoque ayuda a proteger la autoestima y a evitar que el niño se perciba únicamente desde la dificultad. Del mismo modo, conviene recordar que el TDAH no afecta solo al ámbito académico. La regulación emocional, la tolerancia a la frustración o las relaciones con los demás también pueden verse influidas, y por eso el acompañamiento debe ser global.

 

La forma de explicarlo variará en función de la edad. En niños pequeños es suficiente utilizar ejemplos sencillos y cercanos, sin tecnicismos, ayudándoles a entender que su cerebro funciona de una manera particular y que los adultos están ahí para ayudarles. En niños más mayores y adolescentes, puede ser útil ofrecer una explicación algo más elaborada, escuchar cómo viven ellos la situación y validar sus emociones, ya sean de enfado, tristeza o incluso alivio al entender lo que les ocurre.


El lenguaje que utilizamos en casa tiene un impacto directo en cómo el niño se percibe a sí mismo. Mensajes que reconocen el esfuerzo, que ponen el foco en las estrategias y no en el fallo, y que transmiten acompañamiento favorecen un desarrollo emocional más sano. Por el contrario, comparaciones constantes, reproches o frases que cuestionan su voluntad pueden aumentar la frustración y el malestar.


La familia desempeña un papel fundamental en este proceso. Cuando los adultos entienden el TDAH, ajustan expectativas y acompañan con paciencia, el niño se siente más seguro y aumenta su capacidad de autorregulación. No se trata de eliminar las dificultades, sino de ofrecer un entorno que ayude a manejarlas.


Hablar del TDAH con un hijo es, en el fondo, una forma de decirle que no está solo, que lo que le ocurre tiene explicación y que cuenta con el apoyo de su entorno para aprender a manejarlo.

Cuando existe un malestar emocional persistente, conflictos continuos o una autoestima dañada, el acompañamiento psicológico especializado puede ser una herramienta clave para favorecer su bienestar y su desarrollo.


Elena Jarabo Blasco

Psicóloga Col. Nº M-40602

Centro Psicológico Loreto Charques

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