¿Incrementa el azúcar la hiperactividad en niños con TDAH?
- Centro Psicológico Loreto
- 30 dic 2025
- 4 Min. de lectura

¿Incrementa el azúcar la hiperactividad en niños con TDAH?
Este post surge porque una madre me hizo una pregunta después de las cenas de Navidad. Me dijo que su hijo se comportaba de manera más nerviosa y alterada de lo habitual durante las comidas con la familia. Se preguntaba si el consumo de dulces y azúcar podría ser la causa de que su hijo estuviera más inquieto. Esta duda es muy frecuente, especialmente en épocas festivas, y merece una respuesta basada tanto en la evidencia científica como en la comprensión del contexto emocional en el que se producen estas situaciones.
Antes de hablar sobre la relación entre el azúcar y la conducta, es importante explicar qué significa hiperactividad. En nuestra clínica, trabajamos con personas que tienen Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, también conocido como TDAH. Este trastorno afecta el desarrollo del cerebro y causa problemas para prestar atención, controlar los impulsos y regular el movimiento. Estos problemas se deben a diferencias en la estructura del cerebro, como el tamaño de ciertas partes, y en cómo funcionan estas partes. Por tanto, cuando hablamos de hiperactividad no nos referimos simplemente a que un niño esté más activo o excitado en un momento puntual, sino a un patrón de funcionamiento más estable en el tiempo parcialmente explicado por diferencias cerebrales.
Azúcar y conducta: ¿qué dice la evidencia científica?
Entonces, ¿hay alguna conexión real entre el consumo de azúcar y el aumento de la hiperactividad? La gente que estudia ciencia ha estado investigando esto durante mucho tiempo y, en general, los estudios que se han hecho de manera controlada no han encontrado que el azúcar sola cause hiperactividad o empeore los síntomas del trastorno de déficit de atención e hiperactividad. En ensayos en los que se comparaba azúcar real con edulcorantes, sin que familias ni investigadores supieran qué estaba consumiendo el niño, no se observaron diferencias significativas en la conducta ni se pudo deducir cuando un niño había tomado azúcar o un edulcorante.
Si que es cierto que en niños con TDAH puede existir una mayor sensibilidad conductual en determinados contextos, y no tanto por el azúcar en sí, sino por las dificultades en los mecanismos de inhibición conductual y autorregulación emocional. Estas personas suelen tener mayores dificultades para frenar impulsos, regular su grado de activación y adaptarse a situaciones muy estimulantes. En este sentido, el azúcar no sería la causa principal, pero sí podría influir como un elemento más dentro de un contexto ya de por sí altamente activador.
La importancia de mirar el contexto de forma global.
Aquí es donde resulta fundamental adoptar una mirada holística, especialmente en fechas como la Navidad. Durante estas celebraciones se concentran muchos factores que influyen directamente en la conducta infantil: hay una carga emocional intensa, tanto de ilusión y alegría como, en ocasiones, de tristeza o añoranza por personas que ya no están sentadas alrededor de la mesa. Los niños perciben ese clima emocional, aunque no siempre sepan expresarlo con palabras.
A esto se suma la gran cantidad de estimulación. Hay reuniones con primos y familiares a los que no se ve desde hace tiempo. También hay cambios en las rutinas de sueño. Las comidas son más largas. Después de comer, a menudo hay sobremesas con juegos, que a veces pueden ser competitivos. Hay mucho ruido y conversaciones cruzadas. Además, hay expectativas por los regalos y nervios por lo que está por venir. Todo esto incrementa el nivel de activación fisiológica y emocional de la persona. En un niño con TDAH, que ya parte de una mayor dificultad para regularse, este cóctel puede traducirse fácilmente en una conducta más inquieta, impulsiva o desorganizada.
¿Qué ocurre en el cerebro?
Desde el punto de vista de la neuropsicología, lo que se ha podido verificar es que el azúcar causa cambios temporales en los niveles de glucosa. La glucosa es el principal combustible del cerebro. El azúcar también puede influir en sistemas como el dopaminérgico de forma temporal. El sistema dopaminérgico está relacionado con la motivación y la recompensa. Sin embargo, estos efectos son muy breves y no pueden explicar por sí solos comportamientos de hiperactividad que duran mucho tiempo. Es mucho más probable que lo que observan las familias sea el resultado de la suma de los múltiples factores sociales, ambientales y contextuales que se han mencionado previamente.
Conclusión: más allá del azúcar
Por todo lo dicho, la evidencia científica actual no apoya la idea de que el azúcar sea la causa directa de la hiperactividad o del empeoramiento del TDAH. En niños con esta condición, la percepción de mayor inquietud tras consumir dulces suele estar más relacionada con dificultades en la inhibición y la autorregulación, especialmente cuando se encuentran en contextos muy estimulantes como las celebraciones navideñas. Por ello, más que centrarnos únicamente en el azúcar, resulta clave entender la conducta infantil dentro de un contexto completo, emocional y relacional, y acompañar a los niños con comprensión y estructura en estos momentos tan intensos del año.
Pablo Javier Delgado Álvaro
Psicólogo Col. Nº M-43262
Centro Psicológico Loreto Charques




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