• Centro Psicológico Loreto

¿El duelo requiere de atención profesional?



¿Lo que siento tras la pérdida es lo normal o por el contrario el #duelo requiere de atención profesional?

(Duelo ajustado versus duelo patológico)


Llamamos duelo al #proceso mediante el que una persona consigue adaptarse a algo perdido que tenía un gran valor para ella. Mediante diversas estrategias ha de adaptarse a la pérdida y se dispone a vivir sin ello.


La pérdida suele referirse a personas queridas, pero no ha de perderse de vista que también puede tratarse de otros asuntos de suma importancia como perder la vivienda, la salud, el trabajo, etc.


Hablar del duelo implica hablar de un proceso dinámico, no de algo rígido o estático. Exige un trabajo y una transformación ya que se trata de un proceso adaptativo que engloba una tarea emocional y cognitiva, habitualmente también acompañada de síntomas físicos.


A lo largo de nuestra vida todos pasaremos por un duelo. Conocer sus etapas e identificar si está bien elaborado nos será de gran utilidad para ayudarnos en el proceso y evitar complicaciones.


La primera fase del duelo: predominan la #negación, y a menudo la perplejidad. Por ejemplo tras la muerte de un ser querido pasamos por una etapa breve de shock (la fase de negación). Durante esta fase no podemos aceptar la persona y actuamos como si siguiera viva. En otros casos la persona se siente perpleja y desamparada al ver cómo tanto la persona como todo lo que tenía depositado en ella (el afecto, los deseos, la esperanza, los proyectos, identificaciones, etc.). Esta etapa suele durar una o dos semanas.


La segunda fase es la fase del duelo es la de la identificación comienza con la aceptación intelectual, que no emocional, de la pérdida. Es habitual estar más nerviosos e irritables, llorar con frecuencia, no dormir bien, perder la capacidad de disfrutar de actividades o padecer sentimientos de incapacidad e incluso abandonar nuestro propio cuidado. Existe una rigidez de pensamiento en torno a vivencias y recuerdos con la persona querida. La intolerablemente dudosa culpabilidad de no haber podido evitar la pérdida a veces necesita proyectarse sobre los demás, por lo que se busca a personas del entorno a las que atribuir la culpabilidad (familiares, cuidadores, instituciones, médicos, etc.). En los niños es necesario poner especial atención, ya que no suelen proyectar la culpa y por el contrario interpretan la muerte de un ser muy querido como un abandono voluntario a modo de castigo por su mala conducta o comportamiento.

En esta fase se da la identificación con el ausente a la vez que se toma distancia del mundo externo, se torna introvertido y rechaza el consuelo de los demás. Necesita centrarse en la elaboración de la pérdida. En esta etapa existen #sentimientos ambivalentes hacia la persona querida centrados en los aspectos buenos y malos de la relación. Esta fase dura unos meses.


La tercera fase se convierte en una fase de reconexión está caracterizada por la asunción emocional de la pérdida y la aparición de nuevos intereses, gratificaciones y relaciones. Los síntomas ansiosos y depresivos se van atenuando hasta desaparecer. La persona amada comienza a formar parte del pasado y se toma de nuevo contacto con las cosas, con el trabajo y con las actividades placenteras. Esta fase supone el final de la difícil elaboración o digestión del duelo que finaliza pasados habitualmente entre seis meses y un año (media en Europa) y rara vez dos.


En el duelo ajustado o normal no es necesario el tratamiento de un profesional de la salud mental, sino que es suficiente el apoyo de las personas más allegadas, la tranquilidad suficiente y hábitos adecuados para poder elaborar la pérdida.


Otro tema es lo llamado duelo patológico. Habitualmente la persona no puede elaborar le pérdida y se queda congelada en la segunda fase, la identificación. Los síntomas ansiosos y depresivos se prolongan mucho más de lo habitual, el manejo de la culpa se hace especialmente ineficaz (proyección suele ser muy intensa), ven el mundo que les rodea lleno de #reproches, los aspectos positivos de la persona querida o de lo perdido se idealizan, no llegan a separarse emocionalmente, descuidan su alimentación e higiene, abandonan su vida social e incluso pueden llegar a vivir alejados de la realidad, etc.


En importante identificar estos casos de duelo patológico en los que sí es necesario un tratamiento específico profesional para evitar que el duelo se pueda cronificar y acompañar al sujeto el resto de su vida.


Ana Ruiz Montoya

Psicóloga Col. Nª Col. 16245

Centro Psicológico Loreto Charques

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