Somatización: El cuerpo expresa lo que la mente calla.
- Centro Psicológico Loreto
- 6 nov 2025
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Somatización: El cuerpo expresa lo que la mente calla.
Hasta principios del siglo XIX, la mayoría de los profesionales creían que las emociones estaban unidas a las enfermedades. Pero al descubrir nuevas causas, como las bacterias y toxinas, las emociones se quedaron relegadas a un segundo plano.
Recientemente, nuevas investigaciones han descubierto la estrecha relación que existe entre las emociones y la salud física señalando el impacto que las situaciones sociales, la gestión emocional y los pensamientos.
En las últimas décadas, la psicología y la medicina psicosomática han demostrado que las emociones no expresadas o reprimidas pueden transformarse en síntomas físicos. A este fenómeno se le conoce como “somatización”, cuando el cuerpo se convierte en portavoz de un malestar emocional que no ha sido procesado de forma consciente o verbalizada.
Todos hemos escuchado a personas de nuestro alrededor decir cosas del tipo “Cada vez que me estreso, me enfermo” o “Tengo mucho dolor de estómago pero el médico me dice que no tengo nada”. Estas frases comunes reflejan la forma en la que el cuerpo puede manifestar lo que la mente intenta ignorar, silenciar o reprimir.
¿Qué es la somatización?
La somatización ocurre como un mecanismo de defensa inconsciente. El término “psicosomático” hace referencia al poder que tiene nuestra mente (la psiquis) sobre nuestro cuerpo (lo somático). Es decir; somatizar es transformar la condición psicológica en síntomas físicos.
No se trata de que los síntomas sean inventados o imaginados. El dolor o la molestia son reales, pero su origen es psíquico, no orgánico.
¿Por qué la mente somatiza?
Es una consecuencia de la relación mente-cuerpo. Un malestar emocional mal gestionado, puede llegar a provocar que aparezcan esos síntomas orgánicos, ya que el cuerpo necesita expresar de algún modo esa “angustia no liberada” que no sabríamos hacerlo de otro modo.
Cuando una persona no logra expresar o comprender una emoción intensa como tristeza, rabia, miedo o ansiedad el cuerpo lo externaliza a través de síntomas físicos.
Algunos factores que favorecen la somatización son los siguientes:
Factores genéticos o biológicos: Personas que han aprendido a no expresar sus emociones por creencias culturales, familiares o personales.
Represión emocional: Personas que han aprendido a no expresar sus emociones por creencias culturales, familiares o personales.
Historia de trauma: eventos traumáticos no procesados pueden “anclarse” en el cuerpo.
Carencia de educación emocional: Dificultades para identificar y regular las emociones.
Ambientes invalidantes: Cuando el entorno no permite expresar vulnerabilidad o dolor emocional, el cuerpo actúa como canal alternativo. El aprendizaje de ciertos valores o estigmas ante el malestar emocional.
Síntomas comunes de somatización
Los síntomas pueden variar y a día de hoy queda mucho por investigar. Sin embargo estos son los más comunes.
Problemas estomacales y gastrointestinales: dolor abdominal, diarreas, estreñimiento
Síntomas neurológicos: cefaleas, mareos, náuseas, dolor cervical y de cuello, bruxismo
Síntomas respiratorios: taquicardias, hiperventilación, sensación de ahogo, presión en el pecho,
Problemas sexuales: falta de apetito, impotencia.
Tensión y dolor muscular
Alteraciones en la piel (dermatitis, picores).
Insomnio, cansancio y/o fatiga crónica
Alteraciones y problemas en la menstruación
Estos síntomas suelen empeorar en momentos de estrés emocional, ansiedad o conflictos personales no resueltos.
Tratamiento y abordaje
A la hora de tratar este problema es importante entenderlo, no como una enfermedad que hay que curar y eliminar, sino como una señal de alarma. Es decir, el cuerpo no está “traicionando” a la persona, sino tratando de comunicar que algo no ha sido procesado o gestionado de manera sana.
Algunas corrientes de la psicología, como el enfoque psicodinámico o la psicoterapia corporal, consideran que los síntomas físicos pueden ser mensajes simbólicos de lo que la persona no logra verbalizar.
“Lo que no se habla, se actúa; y lo que no se llora, duele”
El tratamiento de la somatización es multidisciplinar y dependiendo del caso, requiere tanto la atención médica como psicológica. Los enfoques más recomendados son la psicoterapia individual de tipo cognitivo conductual e integrador.
Se recomienda en primer lugar trabajar en la educación emocional para aprender a identificar, nombrar y expresar emociones de forma saludable. Además las técnicas de relajación o mindfulness pueden ser muy útiles para conectar cuerpo y mente, y por supuesto se necesita el apoyo de los médicos para hacer un trabajo más integrador y derivar a salud mental cuando sea necesario.
Conclusión
La somatización nos recuerda que cuerpo y mente no pueden separarse. Cuando callamos emociones, cuando evitamos sentir o no sabemos cómo ponerle palabras al dolor emocional, el cuerpo se convierte en un canal expresivo.
Escuchar al cuerpo, en lugar de silenciarlo con fármacos o ignorarlo, es el primer paso para sanar.
En muchas ocasiones, lo que duele físicamente no se alivia con medicina, sino con palabras, comprensión y acompañamiento emocional.
Ana I. Bonito Mateos
Psicóloga Col. Nº M-36648
Centro Psicológico Loreto Charques




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