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Cómo abordar el proceso de divorcio con los hijos.


Cómo abordar el proceso de divorcio con los hijos
Cómo abordar el proceso de divorcio con los hijos

Cómo abordar el proceso de divorcio con los hijos


El #divorcio es un proceso emocionalmente desafiante para todas las partes involucradas, pero especialmente para los niños quienes pueden llegar a experimentar una gama de emociones complejas. Sin embargo, aunque el proceso de divorcio pueda ser difícil, es posible minimizar el impacto negativo en los niños y ayudarles a adaptarse de manera saludable a los cambios que se estén dando y se producirán en la familia, de manera compasiva y efectiva.


¿Cómo afectará a mi hijo?


El divorcio puede ser un proceso emocionalmente agotador para todos los involucrados y puede llegar a producir una gran presión para los niños. La reacción que tengan los niños en relación al divorcio es muy diversa y guarda una estrecha relación con la forma en la que los padres estén llevando el proceso, la edad y el temperamento propio del niño.


Un niño con un temperamento adaptable mostrará menos reacciones negativas, sin embargo, la situación puede llegar a ser más complicada en hijos con temperamentos fuertes, donde pueden mostrarse malhumorados y desafiantes sin aceptar el no como respuesta. Lo que dará como resultado la pérdida de control del adulto.


Algunos efectos que tiene el divorcio sobre los niños pueden incluir síntomas depresivos, de ansiedad, irascibilidad, malos comportamiento o actitudes desafiantes, así como la disminución de la confianza y autoestima en ellos mismos. Por otro lado, hay niños que apenas muestran problemas después del divorcio de los padres, especialmente, cuando se reduce la tensión de vivir en una casa con muchos conflictos a una nueva situación donde prima la armonía.


Conductas de alto riesgo de los padres tras el divorcio:


Con frecuencia los niños piensan que son la causa del divorcio, otros asumen la responsabilidad de reconciliar a sus padres, y otros adquieren el miedo a dejar de ser queridos. Las psicólogas Fernández Ros y Godoy Fernández hablan de comportamientos de alto riesgo de los padres tras la decisión de separarse que dotan al menor de roles que impactan de forma negativa.


  • Hijo colchón: Los hijos intentan amortiguar o minimizar el conflicto entre los padres por lo que “se tragan” las desvalorizaciones de un progenitor contra el otro sin delatarlo, llegando mentir o responsabilizarse a sí mismo para evitar el conflicto.

  • Hijo espía: El padre o la madre lo utiliza para conocer la nueva vida del otro a través de numerosas preguntas para conocer qué hacen, cómo lo hacen y con quién/es lo hacen. Creando un conflicto de lealtad y de miedo ante posibles enfrentamientos.

  • Hijo dividido: tras la ruptura algunos padres intentan borrar o ignorar todo aquello que tenga que ver con su anterior pareja, como si ésta ya no existiera. Para ello, no le nombran ni se habla sobre acontecimientos relevantes vividos por el hijo durante su estancia con el otro. Es el antagonista del niño espía. Los niños asumen el llevar una vida paralela, donde cuando están con uno, no deben existir signos o muestras de la relación con el otro.

  • Hijo hipermaduro: adoptan un rol que hace pensar que la separación de sus padres no les ha afectado. Ya que tienen miedo de ser una preocupación añadida para sus padres, por lo que no muestran sus emociones o pensamientos. El riesgo de este rol es que los padres lo interpreten como una demostración de la madurez de sus hijos, cuando en realidad existe una contención o un miedo.

  • Hijo confidente: Los padres cuentan sus problemas íntimos (discusiones, infidelidades, pensamientos) de pareja al hijo, en ocasiones con la finalidad de dañar la imagen del otro progenitor o haciendo al hijo una figura de apoyo emocional.


Conductas positivas de los padres ante el divorcio:


  1. Comunicar la decisión. Lo ideal es que sean ambos progenitores los que en una situación tranquila y calmada comuniquen al niño su intención de separarse, siendo honestos acerca de la situación sin proporcionar detalles innecesarios o inapropiados. Explicar que el divorcio no es culpa de los niños y que ambos padres los amarán y los apoyarán siempre y mostrándose abiertos a responder a las preguntas de los niños.

  2. Fomentar la rutina y la estabilidad. El divorcio puede traer consigo muchos cambios en la vida de los niños, lo que puede resultar abrumador. Por lo que se recomienda no someter a los niños a excesivos cambios. Es importante que los padres trabajen juntos para mantener la rutina y la estabilidad tanto como sea posible durante este tiempo de transición.

  3. Mantener una disciplina consistente: Los padres deben trabajar juntos para establecer reglas y límites consistentes en ambos hogares. Se debe tener el mismo límite en lo que es “conducta aceptable del niño” en los dos hogares en los que va a vivir.

  4. Fomentar una relación positiva entre padres e hijos: Los niños necesitan sentir que ambos padres los apoyan y los aman, independientemente de la situación del divorcio. Esto incluye: comunicarse de manera respetuosa y colaborativa, no hablar mal del otro en presencia de los niños, animar y apoyar la relación de los hijos con el otro padre. No usar a los niños como mensajeros o espías. Permitir que los abuelos se relacionen estrechamente con sus nietos.

  5. Priorizar el bienestar de los hijos: En última instancia, el objetivo principal durante el proceso de divorcio debe ser el bienestar y la felicidad de los hijos. Los padres deben estar dispuestos a poner de lado sus diferencias y trabajar juntos en beneficio de sus hijos. Esto puede significar hacer sacrificios personales y compromisos difíciles, pero es fundamental para ayudar a los niños a navegar el divorcio de manera saludable.


En conclusión, el proceso de divorcio puede ser increíblemente difícil para los niños, pero como padres, tenemos el poder de minimizar su impacto negativo, es esencial evitar comportamientos de alto riesgo, ya que estos pueden afectar seriamente su bienestar emocional.


En cambio, podemos optar por conductas positivas fomentando una relación positiva entre padres e hijos y priorizar siempre el bienestar de los niños por encima de nuestras propias diferencias.


Esmeralda Armada Ortega

Psicóloga Col. Nº M-29040

Centro Psicológico Loreto Charques

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